martes, 29 de diciembre de 2009

Conversación con Lissette Matalón




¿Quién es Lissette Matalón?

Nací y crecí en La Habana, allí comencé mi formación en Bellas Artes con 11 años en la Escuela Elemental de Artes Plásticas, pasando por la Academia San Alejandro de Nivel Medio Superior donde realicé la especialidad en Escultura y concluyendo con la Licenciatura en Grabado en el Instituto Superior de Arte.
Llevo viviendo en Madrid más de 13 años, vine entre otros motivos, deseosa de ampliar mi formación artística. Al principio de mi llegada, pesé unos meses en la Calcografía Nacional haciendo una investigación teórica y realicé posteriormente los Cursos de Doctorado en la Complutense.
Específicamente la técnica de la serigrafía la aprendí en el Taller René Portocarrero de Serigrafía Artística de mi ciudad fundado en 1983 y único por sus características en toda Cuba, al cual llegué en el año 1989 más deseosa de tener trabajo que de aprender dicha técnica y sin mucho menos calcular la implicación que tendría esa actividad en mi vida. Comencé allí como ayudante, pasando por el laboratorio, estampadora hasta llegar a dibujante, era un Taller donde estaban muy definidas cada actividad según ibas demostrando resultados y quedaban libres puestos de trabajo. Un hecho bastante insólito era que todos los técnicos fuésemos artistas con una implicación en el panorama cultural de la isla y en muchos casos en el internacional.

Cada dos años el Taller convocaba un Encuentro Internacional coincidiendo con la Bienal de Arte de La Habana. Tuvimos el honor de trabajar conjuntamente en la realización de proyectos junto a figuras de la talla internacional como Robert Rauschemberg, Joseph Kosuth, Oswaldo Guayasamín, Julio Le Parc, Mimmo Rotella, Juan Genovés, Rafael Canogar, Luis Camnitzer junto al amplio abanico de artistas nacionales que estamparon allí su obra, enfrascándonos en charlas interminables, fascinados por la figura que teníamos delante.

Tengo la certeza que el ambiente creativo, las altas exigencias técnicas y el continuo nivel competitivo, confluyeron en la existencia de un espacio de encuentro entre fotógrafos, pintores, críticos, artistas en general e incluso, vecinos de la barriada, siendo esto posible gracias a la figura del que fue su director y fundador el artista Aldo Menéndez. Este modelo de Espacio de Encuentro ha sido inspiración para muchos de los que allí trabajamos a la hora de crear nuestros propios Talleres diseminados por el mundo.

Pregunta: ¿Como llega Lissette Matalón a tener un taller de serigrafía en Madrid?

Fue circunstancial, un deseo formulado años atrás y una posibilidad real junto a Marta López, una amiga con ideas profesionales comunes. Lo llevamos a cabo con mucho esfuerzo, los recursos justos y la ilusión ingenua de emprender una aventura.

La intención fundacional es prestar servicio a artistas, galeristas y editores en la estampación de obras. Asesoramos técnicamente a la hora de la interpretación adecuada y realizamos además ediciones propias pues contamos con un Club de Amigos que potencia y beneficia esta actividad. Complementamos el proyecto con pequeñas ediciones en textil conservando el carácter editorial y artístico junto al desarrollo de la labor pedagógica que cada vez cobra más protagonismo.

Todos sabemos que la serigrafía es una de las técnicas más usadas para la edición de libros de artista y libros ilustrados. ¿Qué experiencia tienes en este campo?

Pues te confieso que desconozco que fuese así, siempre he asociado el libro de artista con otras técnicas como la xilografía y linografía, por su inmediatez o en caso rudimentario poder prescindir de una prensa.

Mi tesis de graduación del Superior fue con un libro de artista o libro ilustrado como protagonista, no tengo muy claro la línea que los diferencia. Eran 10 serigrafía iluminadas con una historia que les daban unidad. El papel era hecho a mano con pulpa, trapos y hojas de plátano por unos chicos que estaban investigando en la fabricación de papel con distintas materias primas. Todo fue muy rudimentario, totalmente artesanal pero con resultados satisfactorios.

Con los años he realizado esporádicamente libros-objetos, que es como les llamo. Siempre he pensado que vuelvo a ellos por esa formación escultórica que tuve y que me hace disfrutar de los objetos tridimensionales. Así que encontré un medio que me relacionara la escultura, la pintura y el grabado.

Sabemos que en tu taller utilizas procedimientos menos tóxicos y contaminantes para la producción. ¿Cómo y porqué hiciste ese cambio?

En el Taller Habanero utilizábamos tintas solubles en aceite, diluyentes como aguarrás, thinner, alcohol de madera, decapantes, más los productos altamente abrasivos para la limpieza y recuperación de las pantallas. Esto estaba condicionado a que era una gestión de las instituciones del gobierno al ser un Taller estatal. Cabe decir que por aquellos años me era casi impensable suponer que todos esos materiales se podrían sustituir por otros menos nocivos. Sabíamos que trabajábamos en un lugar tóxico y nos lo compensaban con una jornada reducida de trabajo.

Teniendo la posibilidad de elegir, el cambio es fantástico, en lo personal, la sorprendente limpieza atmosférica del espacio y la responsabilidad y conciencia de las consecuencias medioambientales.

¿Trabajas en colaboración con otros talleres para la edición de libros?

No he trabajado con otros talleres, es una idea muy interesante que exista esa cooperación que complementen técnicas y oficios similares o diferentes.

¿Cuál es la oferta formativa sobre esta técnica que ofreces en tu taller?

Realizamos talleres de iniciación y para profesionales con experiencia, individuales o para pequeños grupos, adaptados a las necesidades de expresión de cada uno. Son ofrecidos durante todo el año y sólo coordinamos la disponibilidad. Hacemos énfasis no sólo en el aprendizaje del proceso sino en que los participantes puedan traducir sus proyectos a dicha técnica. Por lo general, estos proyectos son plasmados en técnicas tan dispares como la pintura, el dibujo, la fotografía o medios informáticos. La labor fundamental es lograr una traducción acertada respetando la intención de su creador. Ponemos a disposición en estos talleres de toda la equipación y materiales necesarios.

Las clases me compensan el diario y arduo trabajo en solitario y la posibilidad de transmitir un conocimiento adquirido durante más de 20 años además de la idea menos romántica de ser una vía económica de pervivencia de estos espacios cada vez menos apoyados y poco valorados.

¿Ofreces una formación especializada de la serigrafía aplicada al libro?

No, considero que dominando la técnica y profundizando en el dominio del oficio de la traducción se puede aplicar a cualquier medio, siempre que sea un soporte plano. No descarto la posibilidad de enfocar unos talleres a la aplicación de la serigrafía en los libros artísticos, sería muy interesante este enfoque en concreto y poder brindar un espacio para la investigación y aplicación de esta técnica en soportes tan atractivos.

Quisiera agradecerles de manera particular, la importante labor que están realizando en la difusión de estos proyectos y espacios artísticos. Enhorabuena.

Lissette Matalón.

más información en: http://www.lissettematalonserigrafia.com/
http://www.librodeartista.info/?lang=es

No hay comentarios:

Publicar un comentario